Fue a cuatro kilómetros del destino del tren cuando llegó el fatal desenlace. El tren se hacía añicos a casi doscientos kilómetros por hora acabando brutalmente con las esperanzas y sueños de una buena parte de sus pasajeros para siempre. Habrá juicio e indemnizaciones pero jamás se podrán reparar las vidas de aquellas familias que han quedado rotas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario